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Los 7 pasos de Olaf para dar un abrazo

Porque nadie sabe hacerlo con tanta calidez como nuestro muñeco de nieve.

Cuando las primeras hojas caen y el frío comienza a asomarse, es cuando más necesitamos un fuerte y cálido abrazo de nuestro buen amigo Olaf. No cualquiera sabe darlos tan bien como él, y por eso, muy generosamente, nos explica cómo lo hacen los muñecos de nieve.

1 – Encuentra a alguien que luzca como si necesitara un abrazo.

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Por ejemplo, puede ser alguien que acaba de revelar sus poderes mágicos al mundo, una chica que esté enamorada de un hombre comprometido, o incluso alguien que se haya quedado sin rosquillas para la merienda.

2 – Acércate a tu objetivo muy lentamente.

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Si ya conoces a quien recibirá tu abrazo será muy sencillo que lo acepte, pero también puedes intentar abrazar desconocidos, siempre y cuando se muestren amistosos.

3 – Abre bien los ojos y haz contacto visual para demostrar que estás listo para dar un abrazo.

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Si quieren recibirlo, también abrirán sus brazos.

4 – Ahora ya son dos los que están listos con sus brazos abiertos para dar un abrazo, ¡pero detente! Todavía hay una cuestión a tener en cuenta…

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Los muñecos de nieve abrazan a la altura de las rodillas. A nadie le importa, pero es necesario aclararlo.

5 – Ahora sí: abraza.

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Pero ten en cuenta que este no es un abrazo ni tímido ni asquerosito , sino que debes comprometerte con la causa y transmitir calidez y felicidad.

6 – Ten cuidado de no perder tu nariz de zanahoria si el abrazo es muy intenso.

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Lo bueno es que si te sucede lucirá como el cuerno de un unicornio y eso es bastante cool.

7 – Puede pasar que te devuelvan el abrazo con tanta intensidad que te desarmes.

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Si eso sucede, considérate el campeón de los abrazos y choca los cinco contigo mismo.