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Siempre estuvimos obsesionados con Winnie The Pooh y podemos demostrarlo

Esa pancita POR FAVOR, que estrene Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable 

Advertencia: la ternura que pueden provocar las siguientes imágenes genera explosiones de locura y ataques de ternura… MÍRENLAS IGUAL.

Falta muy poquito para que Christopher Robin: Un reencuentro inolvidable llegue a los cines y desde que vimos el primer tráiler estamos enamoradísimos de la historia que se viene.

Chicos, no podemos más de amor. Siempre nos sentimos un poco Christopher y AHORA PODEMOS GRITARLO A LOS CUATRO VIENTOS.

La gloriosa cartuchera de tres pisos

Fuente: Pinterest

Pooh era perfecto para bloquear al compañero de banco para que no se copie.

Papel de carta. Sí, real.

Fuente: Modes4U

Todo buen hijo de los ’90 sabe que los coleccionábamos. ¿Para qué? Para mandarnos cartitas, chicos, ¿para qué más? Los de Pooh eran infaltables, obviamente.

Llaveros… de peluche

Fuente: Pinterest

Para las llaves que no teníamos, para poner en la mochila, PARA PONER POR TODAS PARTES.

Las mochila oso

Fuente: Pinterest

❤ Se sentía como un abrazo ❤

El único e inigualable diario íntimo

Fuente: Munack

Pooh sabía guardar nuestros secretos mucho mejor que esos candados baratos.

El osito

Fuente: Babble

Infancia = Tener un muñeco de Pooh. Así de simple.

Pegatinas… ¡PEGATINAS!

Fuente: Pinterest

Todos teníamos las de Pooh y sus amigos porque eran las que SIEMPRE eran lindas de comprar. Venían unas de felpita, otras con relieve, otras con brillos… 

¿Qué decir? Nos sentimos Christopher Robin adulto, necesitamos que Pooh nos venga a visitar.